EL PIPILA – EL PESO DE LA LIBERTAD

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 El Pipila

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© EL PIPILA – EL PESO DE LA LIBERTAD

 

 

PERSONAJES:

NARRADOR

SOLDADO INSURGENTE 1

SOLDADO INSURGENTE 2

SOLDADO INSURGENTE  3

GENERAL

MIGUEL HIDALGO

MULTITUD

EL PIPILA

SOLDADO ESPAÑOL 1

SOLDADO ESPAÑOL 2

SOLDADO ESPAÑOL 3

 

 

GUION:

 

 

NARRADOR:  Desde las torres de la Alhóndiga de Granaditas, los españoles disparan sobre la multitud de insurgentes, que combaten para tomarla.

 

 

SOLDADO INSURGENTE 1:  (al General)  Mi general, nos ha sido imposible tomar el edificio.

 

 

SOLDADO INSURGENTE 2:  Los españoles están muy fortificados, y todo intento de llegar a la puerta ha sido imposible.

 

 

SOLDADO INSURGENTE 3:  Los gachupines nos han causado muchas bajas.

 

 

GENERAL:  (a Miguel Hidalgo) Señor, no podemos conquistar la alhóndiga.  Los francotiradores matan  o hieren a todos nuestros insurgentes que lo han intentado.  Mientras no destruyamos esa puerta no podremos tomar la plaza.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (al General) Tenemos que hablar con la tropa, necesitamos encontrar la forma de destruir esa puerta.  Hay que conseguir unas barras de metal para usarlas como ariete y destruirlas.

 

 

NARRADOR:  Entonces el Cura Miguel Hidalgo habla a la multitud.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  ¡Compañeros!  Nos están masacrando los españoles, necesitamos voluntarios que arriesguen su vida para derribar esa puerta que nos impide el acceso a la alhóndiga.

 

 

NARRADOR:  De entre la multitud de insurgentes se oye que alguien grita.

 

 

EL PÍPILA:  ¡Yo estoy dispuesto a quemar la puerta!

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (al Pípila)  ¿Quien eres tú?.   ¿Por qué crees poder lograr lo que otros no han podido?.

 

 

EL PÍPILA:  Me llamo Juan José Martínez Amaro, para servir a usted y a Dios.  Soy minero, y siempre he trabajado  en las canteras.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  ¿Y cómo piensas hacerlo?.

 

 

EL PÍPILA:  De la manera más fácil y sencilla posible.

 

 

MIGUEL HIDALGO: Díme que es lo que necesitas para dártelo, para esta tan arriesgada misión.

 

 

EL PÍPILA:  Que me traigan una ancha loza arrancada de la banqueta de la plaza.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  ¿Y de que nos ayudara esa loza?.

 

 

EL PÍPILA: Colocándomela en la espalda me servirá de escudo.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (a la multitud) Hagan lo que este hombre dice.

 

 

NARRADOR:  Entonces el General les da la orden a seis insurgentes que se encontraban cerca.

 

 

GENERAL:  (a los seis insurgentes) Ustedes cuatro vayas a la plaza y traigan una losa.  Ustedes dos traigan mucha brea, aceite y ocote.

 

 

NARRADOR: Después de unos minutos los insurgentes llegan con la loza, y con los demás materiales.

 

 

EL PÍPILA: Pónganla sobre mi espalda, y amarrarla a mis hombros y cabeza.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (a los seis insurgentes)  ¡Hagan eso inmediatamente!.

 

 

NARRADOR:  Los seis insurgentes levantan y colocan la loza sobre la espalda de El Pípila, cuyo cuerpo se encorva por el peso de la misma.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (al pípila) ¿Hijo, crees que puedas con el peso de esta loza?.

 

 

EL PÍPILA:  Padre, no se preocupe, esta es la loza más liviana que he cargado en toda mi vida, los españoles me hacían cargar lozas más pesadas que esta.

 

 

GENERAL:  (al Pípila) ¿Ahora, que mas necesitas?.

 

 

EL PÍPILA:  (al general) Denme la brea, una antorcha, y ocote, eso será suficiente para hacer arder la puerta.

 

 

NARRADOR:  Dos de los insurgentes le dan al el Pípila la brea, la antorcha, y el ocote.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (al general) General, diga a nuestros hombres que disparen hacia los francotiradores de las torres, para darle tiempo a este valiente para que cumpla su misión.

 

 

GENERAL:  (a los insurgentes) ¡Insurgentes!  Disparen hacia las torres y no dejen de hacerlo hasta que yo lo ordene.   Demos tiempo a este hombre a llegar a su destino.

 

 

EL PÍPILA:  (a la multitud) ¡Señores!  Déjenme pasar.

 

 

NARRADOR:  El Pípila comienza con pasos cortos pero firmes su camino hacia la puerta principal de la Alhóndiga de Granaditas, recibiendo cientos de disparos que son detenidos por la loza, y que lo único que hacen es levantar nubes de polvo.   El camino es largo, y en ocasiones sus piernas flaquean, pero su espíritu es grande y lo mantiene de pie con la mente puesta en su misión.

 

 

EL PÍPILA:  Ya casi he llegado, espero que no me fallen las fuerzas.  Casi ya no oigo de tanto ruido de las balas que estallan a mis espaldas.  ¡Virgencita dame fuerzas!.  Solo faltan unos metros.

 

SOLDADO ESPAÑOL 1:  (desde la torre de la alhóndiga) ¡Disparen!.  ¡Disparen!.

 

 

SOLDADO ESPAÑOL 2:  ¡Ese mísero indio está llegando a la puerta!. 

 

 

SOLDADO ESPAÑOL 3:  ¡Disparen!.  ¡Tenemos que acabar con él!.

 

 

SOLDADO ESPAÑOL 1:  ¡Nuestras vidas dependen de matar a ese enemigo!.

 

 

NARRADOR:  La balacera aumenta hacia la dirección del Pípila, pero todas las balas terminan rebotando en la loza.

 

 

EL PÍPILA:  ¡Al fin estoy aquí!.  Debo de embarrar esta brea en la madera de la puerta lo más rápido posible.

 

 

NARRADOR:  El Pípila empieza a untar la brea y coloca pedazos de ocote  alrededor de la puerta.  Miguel Hidalgo y los insurgentes miran sorprendidos como el pípila cumple su misión.

 

 

EL PÍPILA:  (acercando la antorcha a la puerta)  ¡Ahora FUEGO has tu trabajo!.  ¡Destruye esta puerta que impide que libremos esta ciudad!.

 

 

NARRADOR:  La brea y el ocote comienzan a arder, la puerta se enciende totalmente, y este valiente insurgente cae de rodillas con la pesada piedra para descansar unos minutos.

 

 

MIGUEL HIDALGO:  (a la multitud)  ¡Adelante tropa!. ¡La puerta ha sido destruida!.  ¡Acaben con ellos!.

 

 

NARRADOR:  Los insurgentes avanzan hacia la alhóndiga y la toman por asalto.  Al terminar la sangrienta batalla Miguel Hidalgo y el General al mando buscan al hombre que ha hecho posible esta victoria, pero  El Pípila ya se ha reintegrado a la tropa perdiéndose en el anonimato de la batalla.  Pero la historia ha recobrado su nombre que es  Juan José Martínez Amaro.                               Viva México, Vivan los hombres que nos dieron patria y libertad.  ¡Más vale unos minutos de libertad, que siglos de esclavitud!.  El pueblo de México recuerda a este valiente, construyendo un gigantesco monumento en el centro de la ciudad de Guanajuato.

 

 

FIN

 

 

Autor:  K I D S I N C O – Basado en un hecho histórico de la guerra de independencia de México.

 

 

 

Biografía del Pípila

 

 

Juan José de los Reyes Martínez Amaro, más conocido como el Pípila , en nació  en Guanajuato el 3 de enero de 1782. Sus padres fueron don Pedro Martínez y doña María Rufina Amaro. Aprendió a leer y escribir en su pueblo natal y en su juventud ingresó de barretero en la mina de Mellado. Un contemporáneo lo describió como un hombre mestizo, de color moreno, cabello lacio y oscuro. Tenía complexión musculosa y era muy valiente.

 

 

En setiembre de 1810 participó en el levantamiento independentista del cura Miguel Hidalgo, destacando en la Toma de la Alhóndiga de Granaditas. En este fortín los realistas resistían el ataque de los insurgentes, hasta que el Pípila logró prender fuego en la puerta, lo que permitió el ingreso de los patriotas.

 

 

Al concluir la Guerra de Independencia de México, el Pípila volvió a trabajar como minero, hasta que falleció el 25 de julio de 1863, víctima de los gases y el polvo de la mina.

 

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