May, 2009 | K I D S I N CO.com - Free Playscripts for Kids! - Part 3

Los Tres Cochinitos Contra el Virus A-H1N1

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LOS TRES COCHINITOS CONTRA EL VIRUS A-H1N1

Personajes:

Narrador

Lobo

Sra. Coneja

Sra. Gallina

Sr. Caballo

Sr. Toro

Lobo

Rata

Corderito

Sra. Cordero

Ovejas

Sra. Oveja

Oveja 1

Oveja 2

Sr. Burro

Sr. Venado

Perro Policia

Perro Doberman

Sr. Chivo

Juez Buho

Tres Cochinitos: Trabajador, Flojo, Tontin

Gato Policia

Pavo Fiscal

Doctor de la Policia

Dos Perros Policias

Doctora Garza

 

Libreto:

 

Acto 1 – El Lobo en su Cueva

 

Narrador: El lobo después de quemarse con el agua hirviente en la chimenea de los tres cochinitos se fue a su cueva a curarse de sus quemaduras, y asi duro dos semanas sin salir de ella.

 

Lobo: Ya tengo mucho tiempo de no salir … ire a dar un paseo por Ciudad Granja, para ver que ha ocurrido en este tiempo. Me hará bien caminar para pensar como hacerles mal a los 3 cochinitos. ¡Por mas vueltas que le doy al asunto no se me ocurre nada!

 

Narrador: El lobo salio y camino algunos minutos, y vio que la Sra. Coneja y la Sra. Gallina se encontraban platicando a la orilla del camino, asi que decidió acercarse y esconderse en un árbol cercano con mucho cuidado para saber de lo que hablaban.

 

Sra. Coneja: Cambiando de tema, ¿ya sabe Sra. Gallina que los 3 patitos de la Sra.Pata están enfermos desde hace dos días y no saben que es lo que tienen?

 

Sra Gallina: Si ya lo sabia. Platique con ella de esto ayer… me dijo que cuidara mucho a mis pollitos, que sus patitos se quejaban de dolor de cabeza intenso, fiebre de 38.5 grados, tos, escalofrios, dolor de garganta, cuerpo adolorido, cansancio, escurrimiento nasal, falta de apetito, nausea vomito, diarrea, y mareos.

 

Sra. Coneja: Pobrecitos patitos con tantos malestares han de están muy mal. Pero ya la dejo tengo que ir a cortar la lechuiguita y las zanahorias para la comida de mis hijitos y del Sr. Conejo. Nos vemos después.

 

Sra. Gallina: Si yo también tengo que llegar a mi casa para darles de comer a mis pollitos. Adiós

 

Narrador: Al ver alejarse a las dos amigas, el lobo salio de su escondite y siguió caminando hasta la plaza de Ciudad Granja, donde se sentó en una banca bajo la sombra de un árbol a descansar de la caminata, pero alcanzo a escuchar la conversación que tenia El Sr. caballo y El Sr. Toro. Ya que ambos tenían una voz muy potente y todo mundo podía escuchar lo que decían.

 

Sr. Caballo: Así que vas a tu casa a descansar ya que te sientes enfermo.

 

Sr. Toro: Asi es. Tengo escalofrios, dolor de garganta, dolor de cabeza, cuerpo adolorido. Creo que alguien me contagio la influenza… pero no se quien.

 

Sr. Caballo: Fíjate que en mi oficina también hoy se reportaron enfermos con esos síntomas. Será mejor que me cuide, bueno ya me voy, que te mejores. Y saludos a la Sra.Vaca

 

Acto II – El Plan – En la Cueva del Lobo

 

Lobo: Que bueno que llegaste temprano.

 

Rata: Ayer que me citaste aquí en tu cueva, me amenazaste de que si llegaba tarde me comerías, asi que decidí llegar puntual.

 

Lobo: Ya tengo un plan para hacer que los tres cochinitos vayan a la cárcel, y además, de que toda ciudad granja los odie.

 

Rata: Soy todo cola, perdón todo oídos. ¿Cuale es ese maravilloso plan para deshacernos de los cochinitos?.

 

Lobo: Ayer mientras caminaba, escuche decir a varios animales que hay una especie de enfermedad parecida a la gripe, llamada influenza, que esta contagiándose entre algunos de ellos en Ciudad Granja, y que los hace estar malitos en sus casas

 

Rata: ¿Y eso de que nos sirve, a nosotros?. Mi amigo el tlacuache también tiene eso desde hace dos dias, y no ha salido de su hoyo. ¿Y como eso va ha hacer que los cochinitos terminen en la cárcel?

 

Lobo: ¡Si serás tonto! Lo que vamos a hacer es comenzar el rumor de que los tres cochinitos son los culpables de que los animales se esten enfermando, ya que ellos los están contagiando, que son muy sucios y no tienen higiene personal y su casa esta hecha una muladar.

 

Rata: ¿Y como vamos a lograr que los animales se lo crean?.

 

Lobo: Muy sencillo… tu y yo fingiremos que estamos enfermos y a todos los animales con los que nos topemos hoy, les diremos que los cochinitos nos contagiaron la enfermedad , que hay que darles un escarmiento por no importarles contagiar a los demás animales de la influenza.

 

Rata: ¿Que hay que decirles a los demás animales?.

 

Lobo: ¡Pon mucha atención, parece que tienes aire en la cabeza!. Te lo voy a explicar nuevamente, Tienes que decir que estas enfermo y que te duele mucho la cabeza, que tienes fiebre, Tos, escalofrios, dolor de garganta, falta de apetito, diarrea, mareos etc. que vas rumbo al consultorio de la Dra. Garza para que te recete algún medicamento… y recuerda decir que los cochinitos te pegaron la enfermedad

 

Rata: Bien, ya te entendí. ¿A que hora vamos a comenzar?

 

Lobo: Ahora mismo. Vete caminando por el camino de la izquierda y yo me ire por el de la derecha. Recuerda contarles la historia a todos los animales que te encuentres y regresa en la tarde a mi cueva para saber como te fue.

 

Rata: Nos vemos después.

 

Acto III – El Rumor Comienza

 

Rata: Que calor esta haciendo! Me voy a acercar al rió para tomar agua… tengo mucha sed. Oh… allá está la familia de los corderos.

 

Corderito: Mama… mama! Se esta acercando una rata!

 

Sra. Cordero: Buenos días.

 

Rata: Buenos días, señora.

 

Sra. Cordero: ¿Le ocurre algo? Se ve muy enfermo.

 

Rata: Si, me siento muy mal. Me voy a acercar un poco al rió para beber agua, ya que me duele mucho la cabeza, parece que tengo fiebre, me duele todo el cuerpo.

 

Sra. Cordero: ¿Y hacia donde se dirige?

 

Rata: Voy al consultorio de la Dra. Garza para que me consulte, y me de algo para aliviarme.

 

Sra. Cordero: ¿Y dónde se contagió de la enfermedad?

 

Rata: Hace días estuve en la casa del Cochinito Trabajador, y su casa esta realmente sucia. Me acerque a pedirle un vaso de agua, y me la sirvió en una taza que estaba muy sucia…pero como tenia mucha sed me la tome. Ah, y sus manos estaban muy sucias, y allí fue donde me enferme de la influenza.

 

Sra. Cordero: Que raro… yo conocí a los tres cochinitos cuando vivian con su mama, y eran muy limpios y caballerosos.

 

Rata: Pero ya sabe como son los jóvenes cuando se van de casa. Yo tan pronto salga de con la doctora ire a la policía a denunciarlos por estar infectando a los animales con su enfermedad.

 

Sra. Cordero: Yo por lo pronto les diré a mis amigas que no se acerquen a esos cochinitos, ya que pueden contagiarse.

 

Rata: Bueno, yo me retiro y continuo mi camino… y tenga mucho cuidado con sus corderitos.

 

Narrador: El lobo en el otro camino se había detenido a conversar con una manada de ovejas que se encontraban comiendo en el campo.

 

Lobo: Buenos días estimables ovejas. ¿Podrían informarme si voy bien en dirección del hospital más cercano de Ciudad Granja?

 

Sra. Oveja : ¿Le sucede algo? ¿Se siente usted mal?

 

Lobo: Si…me siento muy mal. Es por eso que he salido de mi madriguera en busca de un doctor que me ayude con mi enfermedad.

 

Oveja 1: ¿Y que enfermedad tiene, señor Lobo?

 

Lobo: No se bien que es lo que tengo… tengo mareos, fiebre, vomito, me duelen los músculos… creo que podría ser influenza.

 

Oveja 2: ¡Entonces no se nos acerque! ¡Nos puede contagiar a nosotras!

 

Ovejas: ¡Que se vaya! ¡Que se vaya! ¡Nos puede contagiar!

 

Sra. Oveja: ¡Silencio! Cállense todas para que nos pueda decir donde se contagio… para cuidarnos todas y nos pasar por allí cuando regresemos a casa.

 

Lobo: Fue en la casa de los cochinitos donde me enferme. Ayer pase por su casa ayer y me ofrecieron de su comida. Realmente tenia un sabor muy feo, pero para no hacerlos sentir mal, me la comí. Toda su casa esta sucia… hay moscas por todas partes… gusanos…basura. Ellos están esparciendo la enfermedad por toda la ciudad.

 

Sra. Oveja: No lo detenemos más. Siga derecho y llegara fácilmente al hospital. Ojala que allí lo puedan curar.

 

Lobo: ¡Muchas gracias! Y no se acerquen a la casa de los cochinitos, ya ustedes también podrían enfermarse.

 

Ovejas: Si, así lo haremos.

 

Oveja 1: Y además les diremos a todos los otros animales que no se acerquen a la casa de los tres cochinitos.

 

Lobo: Hasta luego ovejitas. (Pensando) Que fácil fue engañar a esta bola de animales.

 

Narrador: Y así estuvieron todo el dia el Lobo y la Rata contando la misma historia a todos los animales con los que se iban encontrando en el camino. Esa tarde en la madriguera del Lobo los dos comentaban.

 

Lobo: ¿Cómo te fue Rata? ¿Te encontraste a muchos animales en tu camino?

 

Rata: Si, a muchísimos. Les conté la misma historia a unos corderos, a unas ardillas, a unas tortugas, a los conejos, etc. Etc. Y todos se asustaron mucho y me dijeron que nunca iban a volver a la casa de los tres cochinitos, y que además iban a ir a denunciarlos a la estación de policía.

 

Lobo: ¡Excelente! Yo también hable con muchos animales y me dijeron lo mismo. Ahora solo hay que esperar que la policía vaya y arreste a los cochinitos… te invito a cenar,

 

Rata: Oh, que bien… tengo mucha hambre.

 

ACTO IV – Los Animales Acusan a los Cochinitos Ante la Policía

 

Narrador: En el transcurso de la noche se habían multiplicado los casos de los animales que presentaban síntomas de influenza en Ciudad Granja. Los doctores y hospitales no podían atender a tanto enfermo. Los familiares de los enfermos habían acudido a la estación de policía a denunciar lo que habían escuchado; que los tres cochinitos eran los culpables de que la influenza se estuviera extendiendo por la Ciudad.

 

Sr. Burro: ¡Exigimos ver al policía encargado! ¡Queremos que arresten a los tres cochinitos que son los culpables de que la enfermedad de la influenza se este transmitiendo entre todos los animales!

 

Sr. Venado: No es justo que nuestras familias se estén enfermando y que no hagan nada para evitar que la enfermedad se siga propagando.

 

Perro Policía: Un momento… voy por el Capitán para que hable con ustedes,

 

Narrador: El perro policía sale de la oficina y se dirige al interior de la comisaría. Unos minutos después regresa con un perro Doberman.

 

Perro Doberman: Que se les ofrece… yo soy el encargado de la policía.

 

Sr. Chivo: Venimos a exigir en nombre de toda Ciudad Granja que arreste a los tres cochinitos porque ellos son los causantes de lo que esta sucediendo en la ciudad.

 

Todos los Animales: ¡Si! ¡Son muy sucios! ¡No se bañan! ¡Huelen mal! ¡Arréstelos! ¡Arréstelos!

 

Perro Doberman: Sargento… usted y tres perros policías más acudan a la casa de los cochinitos para traerlos y arrestarlos y presentarlos ante el Buho, Juez de Justicia de la ciudad.

 

Narrador: En cuestión de minutos, ya se encontraban en la cárcel los tres cochinitos; Trabajador, Flojo, y Tontin. Habían sido arrestados por propagar la epidemia de influenza en la ciudad.

 

Trabajador: ¿Por qué nos arrestan? Nosotros no le hacemos mal a nadie. Estábamos en nuestra casa durmiendo.

 

Flojo: Y yo que estaba tan cómodamente dormido cuando llegaron estos perros policías y nos despertaron a todos.

 

Tontin: Trabajador… ¿A que hora nos van a servir de comer? Tengo mucha hambre.

 

Trabajador: ¿Qué no se dan cuenta ustedes dos de que nos están acusando de un delito muy grave? Podemos pasar muchos años de prisión.

 

Flojo: Si es cierto. Tenemos que hablarle a mama para que nos ayude.

 

Trabajador: Señor Policía… ¿De que y quien nos acusa?

 

Perro Doberman: Todo el pueblo los acusa de haber indiciado la epidemia de influenza, es por eso que pasaran aquí la noche… y mañana cuando el Juez Búho llegue serán juzgados y sentenciados por su crimen.

 

Tres Cochinitos: ¡Somos inocentes! ¡No hemos hecho nada! ¡Libérenos! ¡Es una injusticia!

 

Perro Doberman: ¡Cállense… O será peor! Y los demás animales regresen a sus casas, ya no hay nada mas que hacer aquí…hasta mañana.

 

Narrador: Poco a poco todos los animales abandonaron la comisaría. Afuera de la comisaría se encontraban la Rata y el Lobo escondidos observando lo que sucedía.

 

Lobo: Nuestro plan ha sido un éxito. Los cochinitos esta vez no escaparan. ¡Al fin podré vengarme de lo que me hicieron! Ha, ha, ha, ha

 

Rata: Veámonos, no nos vayan a reconocer.

 

ACTO V. Juicio a los Tres Cochinitos

 

Narrador: A la mañana siguiente el edificio de la corte se encontraba lleno de todos los animales que acusaban a los cochinitos de haberlos enfermado.

 

Gato Policía: El honorable Juez Búho hace su presencia para juzgar este caso.

 

Juez Búho: Sentados todos y silencio. Esta corte entra en sesión. ¿Qué caso hay que juzgar esta mañana?

 

Gato Policía: El juicio que se celebra el día de hoy es: Animales contra los Tres Cochinitos por la acusación de empezar la epidemia de influenza que ataca a Ciudad Granja.

 

Juez Búho: ¿Tienen los acusados un abogado que los represente?

 

Trabajador: No, señor Juez… yo me representare a mi mismo y a mis hermanos.

 

Juez Búho: ¿Está el Pavo Fiscal de acuerdo en que Trabajador se represente legalmente en este juicio?

 

Pavo Fiscal: Si, por nosotros nos hay inconveniente. Si se quieren defender solos es mejor para nosotros.

 

Juez Búho: Fiscal, presente las pruebas de las acusaciones contra los tres cochinitos.

 

Pavo Fiscal: Quiero llamar a declarar a la Señora Cordero.

 

Juez Búho: Señora Cordero, favor de presentarse a declarar.

 

Narrador: La Señora Cordero se presenta y toma asiento en la corte y promete declarar la verdad en el juicio.

 

Pavo Fiscal: Señora Cordero, ¿Es verdad que usted acusa a los tres cochinitos de haber transmitido la enfermedad a los ciudadanos de Ciudad Granja?

 

Sra. Cordero: Si, yo los acuso. Ellos fueron.

 

Pavo Fiscal: ¿Y que prueba tiene para acusar a los tres cochinitos?

 

Sra. Cordero: Ayer en la mañana estando en el rió con mis hijos, se acerco una Rata que se veía muy enferma. Le pregunte que tenía y me dijo que se sentía muy mal, que tenia influenza. Me dijo que los cochinitos le había dando de beber agua contaminado, y que por esa razón se había enfermado.

 

Juez Búho: ¿Tiene el fiscal alguna otra pregunta que hacer?

 

Pavo Fiscal: No.

 

Juez Búho: La defensa a cargo de Trabajador puede preguntar al testigo.

 

Trabajador: Buenos días, Señora Cordero. ¿Cómo están su esposo y sus hijitos?

 

Sra. Cordero: Muy bien, nadie de mi familia se ha enfermado.

 

Trabajador: ¿Tiene usted alguna prueba de que los acusados sean los responsables de transmitir la enfermedad en la Ciudad Granja?

 

Sra. Cordero: No, no me consta, solo lo que escuche decir a la Rata que estaba enferma.

 

Trabajador: ¿Qué opinión tenia de los acusados antes de que la Rata hablara con usted?

 

Sra. Cordero: De que eran unos animales muy decentes, limpios, y muy ordenados, y que nunca se habían metido en problemas con nadie.

 

Trabajador: ¿Sigue creyendo que los acusados son los responsables de transmitir la enfermedad?

 

Sra. Cordero: No, realmente no, solo fue un chisme que escuche.

 

Trabajador: Ya no tengo mas preguntas para este testigo, señor Juez.

 

Juez Búho: Señora Cordero, puede usted volver a su asiento, y agradecemos su testimonio. Pavo Fiscal, presente a su siguiente testigo.

 

Pavo Fiscal: Llamo a declarar a la Señora Oveja.

 

Narrador: La Señora Oveja se presenta y toma asiento en la corte y promete declarar la verdad en el juicio.

 

Pavo Fiscal: Señora Oveja, ¿Es verdad que usted y sus hermanas acusan a los tres cochinitos de haber transmitido la enfermedad a los ciudadanos de Ciudad Granja?

 

Sra. Oveja: Si, nosotras los acusamos. Ellos fueron.

 

Pavo Fiscal: ¿Y que prueba tienen para acusar a los tres cochinitos?

 

Sra. Oveja: Ayer a mediodía estábamos mis hermanas y yo comiendo en el campo, cuando se acerco un Lobo a nuestro rebaño… el se se veía muy enfermo. Le pregunte que tenía y me dijo que se sentía muy mal, que tenia influenza. Me dijo que los cochinitos le habían dado de comer la tarde anterior, y que por esa razón se había enfermado, ya que la comida se veía en muy malas condiciones.

 

Juez Búho: ¿Tiene el fiscal alguna otra pregunta que hacer?

 

Pavo Fiscal: No.

 

Juez Búho: La defensa a cargo de Trabajador puede preguntar al testigo.

 

Trabajador: Buenos días, Señora Oveja. ¿Cómo están sus hermanas?

 

Sra. Oveja: Muy bien, nadie de mi rebaño se ha enfermado.

 

Trabajador: ¿Tiene usted alguna prueba de que los acusados sean los responsables de transmitir la enfermedad en la Ciudad Granja?

 

Sra. Cordero: No, no me consta, solo lo que escuche decir al Lobo que estaba enfermo.

 

Trabajador: ¿Qué opinión tenia de los acusados antes de que el Lobo hablara con usted y con sus hermanas?

 

Sra. Oveja: De que eran unos animales muy decentes, limpios, y muy ordenados, y que nunca se habían metido en problemas con nadie. Nosotras los conocemos desde que eran muy pequeñitos. Su mamà es una gran amiga mia y de mis hermanas.

 

Trabajador: ¿Sigue creyendo que los acusados son los responsables de transmitir la enfermedad?

 

Sra. Oveja: No, realmente no, solo fue un chisme que escuche. Creo que Trabajador, Flojo, y Tontin son unos animales muy limpios y que nunca le harían daño a otros.

 

Trabajador: Ya no tengo mas preguntas para este testigo, señor Juez.

 

Juez Búho: Señora Oveja, puede usted volver a su asiento, y agradecemos su testimonio. Pavo Fiscal, presente a su siguiente testigo.

 

Narrador: Y así unos tras otros se presentaron a declarar. El Caballo, el Ganso, el Gallo, etc. Y uno a uno acusaba ante el Fiscal Pavo, a los tres cochinitos de ser los culpables de la epidemia de influenza que presentaba la Ciudad Granja. Pero tan pronto como Trabajador los interrogaba, negaban que los tres cochinitos fueran los culpables de la epidemia.

 

Juez Búho: Haremos un receso y ordeno a dos perros policías y al doctor de la policía que vayan y hagan una inspección de higiene a la casa de los tres cochinitos, y en una hora nos digan en que condiciones encuentran su casa. Así que se suspende este juicio hasta dentro de dos horas.

 

Narrador: Inmediatamente el medico de la policía y los dos policías salieron rumbo a la casa de los tres cochinitos a hacer la inspección higiénica que el juez les había pedido, regresando a las dos horas con los resultados de la inspección.

 

Juez Búho: Se reinicia el juicio contra los tres cochinitos por la acusación de haber iniciado la epidemia de influenza en Ciudad Granja. Se le pide al doctor de la policía que suba al estrado y que informe el resultado de su inspección en la casa de los tres cochinitos.

 

Pavo Fiscal: ¿En que condiciones encontró la casa de los acusados?

 

Doctor de la Policía: Dos perros policía y yo entramos a la casa de los tres cochinitos, y la encontramos limpia y ordenada. Los platos estaban limpios, las camas estaban arregladas, el baño estaba limpio, etc.etc. Por lo que mi opinión profesional, es que de esa casa no pudo haber surgido la epidemia de gripe que nos afecta. También les hice un examen anoche a los tres cochinitos y no tienen ningún síntoma de la enfermedad de la influenza, por lo que ellos no pueden ser los transmisores de la enfermedad.

 

Juez Búho: Agradecemos al doctor de la policía sus declaraciones. ¿Tiene el fiscal algún otro testigo que quiera declarar?

 

Pavo Fiscal: No, ya no tengo ningún otro testigo.

 

Juez Búho: ¿La defensa tiene algún otro testigo que quiera llamar a declarar?

 

Trabajador: Si, queremos llamar a declarar a la Doctora Garza.

 

Juez Búho: Que la Doctora Garza se presente a declarar.

 

Narrador: La Doctora Garza se presenta y toma asiento en la corte y promete declarar la verdad en el juicio.

 

Trabajador: Doctora Garza, ¿Tiene usted alguna información relacionada con la epidemia de influenza que se esta presentando en la Ciudad Granja?

 

Doctora Garza: Si, hoy en la mañana recibí un reporte de la Ciudad Capital, en la que me informan que la epidemia se debe a un virus llamado A-H1N1, que es transmitido de animal a animal, por saludos, por hablar muy cerca, por estornudos, por escupir en la calle, etc. Y recomiendan que se informe a todos los animales de Ciudad Granja la forma en que se transmite la enfermedad, para evitar que se sigan contagiando. También me informaron que existe medicamento para aliviar la enfermedad. Solo recomiendan que las personas que se sientan mal consulten a su doctor o que vayan al hospital para evitar que haya más animales enfermos.

 

Trabajador: Ya no tengo ninguna otra pregunta. Con esto damos por terminada la defensa.

 

Juez Búho: Doy por terminado el juicio y me retiro a pensar en la sentencia. Solo les pido a los policías que traigan a esta corte al Lobo y a la Rata que todos los testigos han mencionado. Dentro de una hora daré la sentencia del caso.

 

Narrador: La policía obedeció la orden del juez y trajeron a la corte a la Rata y al Lobo, que se veían muy temerosos pues no sabian lo que les iba a ocurrir. Después de un rato apareció el juez.

 

Juez Búho: Después de haber analizado todos los testimonios que los animales presentaron el día de hoy en este juicio, no encuentro culpa alguna en los tres cochinitos, y los declaro en libertad. Ellos no son los responsables de la epidemia.

 

Lobo: ¡No puede ser posible! Ellos son los culpables de la epidemia. Ellos la han transmitido a todos los animales.

 

Rata: ¡Si! ¡Ellos fueron!

 

Juez Búho: Quiero que el Lobo me diga porque acusa falsamente a los tres cochinitos de ser los culpables de la epidemia.

 

Lobo: Yo los acuso porque tengo mucho coraje.  Por su culpa me queme, y tuve que están en cama durante dos semanas, por eso hice correr el rumor de que ellos eran los culpables de la epidemia.

 

Rata: ¡Es cierto! ¡Es cierto! ¡El Lobo lo planeo todo! Yo solo lo ayude porque me dijo que si no lo hacia me iba a comer.

 

Juez Búho: Yo sentencio a un año de cárcel a la Rata y al Lobo por acusar falsamente a los tres cochinitos, y pido a la policía que los arreste y los meta a prisión desde este momento. Esta corte pide disculpas a los tres cochinitos por haberlos detenido.

 

Narrador: Trabajador, Tontin, y Flojo se abrazaron llenos de felicidad porque salieron en libertad y porque no eran culpables de los que se les acusaba. Todos los animales que los habían acusado se les acercaron y les pidieron disculpas. Desde entonces vivieron felices con los demás animales que Vivian en Ciudad Granja.

 

Fin

 

Autor: K I D S I N C O

 

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